Rodrigo Lanza: «Esto aún no acaba ni espero que lo haga»

Condenado por el caso 4F y actualmente en libertad, hablamos con Rodrigo Lanza de la represión pero también de la solidaridad

Masala | 23/07/2013

 

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4F: ni olvido, ni perdón. El lanzamiento del documental parece que inicia una nueva fase en la lucha por el desmontaje del caso 4F. Para ti, ¿cuáles son los objetivos que se pretenden y los pasos a seguir ahora?

Creo que los objetivos varían mucho dependiendo de las personas. Hay mucha gente en este caso y cada uno o una con su punto de vista y objetivos a futuro, cada cual igual de válido. Hay quienes se desentienden porque quieren pasar página, quienes se lo toman como una lucha personal, quienes intentan unir más luchas a su vivencia, quienes lo toman como algo más personal que político, quienes a pesar de no haberse involucrado ahora están moviéndose mucho para que se haga justicia (tanto institucional cómo histórica)… Yo personalmente estoy más interesado en esta última que en la supuesta justicia institucional, en la que ya hace tiempo he perdido toda fe. Creo que el documental es fundamental para conseguir llevar este caso a más personas y, lo que es más importante, que ayude a que más casos parecidos de abuso policial, represión, torturas, corrupción política, judicial y ese largo etcétera al que lamentablemente muchos y muchas se están acostumbrando, salgan a la luz.

Por otra parte seguimos alegando nuestra inocencia por las vías legales y pensamos apelar a tribunales fuera de España para pedir nuestra absolución y la de toda la gente que se vió inocentemente involucrada en este montaje. El documental lo encuentro clave en este punto. Lo de la justicia ya veremos cómo la buscaré…

 

4En el documental, uno de los puntos clave que se denuncia es el racismo en las detenciones. ¿Nos puedes contar este y otros puntos clave del montaje judicial y la impunidad policial?

De los nueve detenidos, sólo los tres sudamericanos (y los únicos tres no comunitarios) fuimos llevados a prisión preventiva. Los demás que, junto a nosotros tres, tuvieron cargos con entrada en prisión tras la apelación al Supremo de Madrid eran las y los únicos no catalanes, a parte de una chica alemana. ¿Será un poco coincidencia? ¡Yo creo que no! Y no me refiero sólo al racismo por parte de la policía, sino también de los jueces. De hecho la juez Carmen García Martínez decretó la entrada en prisión de Juan sólo por el hecho de ser argentino (por supuesto riesgo de fuga), cosa que por ejemplo no hizo con la chica alemana, cuando por ese entonces tenían los mismos cargos. Otra cosa importante fue el tema de la discriminación estética: durante todo el juicio se nos trató como a «jóvenes de estética okupa o antisistema», durante todo el juicio hubo como una especie de nube sobre la sala con este tema. Se nos discriminó tanto por ser inmigrantes como por una estética que nunca se logró definir, y se usaron estas dos cosas como argumento jurídico en un juicio, cosa que me parece de lo más aberrante.

Sobre lo de la impunidad policial, qué puedo decir… Me parece increíble que lleguemos a un punto de impunidad en el cual la gente tenga que temer más a la policía que a cualquier otro organismo o institución del Estado, pero por otra parte no me sorprende en absoluto. ¿Qué podemos esperar de los títeres del poder, de su brazo armado, cuando este poder es corrupto, xenófobo, fascista y represor?

 

¿Qué significa para ti que el documental haya salido a la luz, con ciertos testimonios muy clarificadores de lo ocurrido?

Para mí ha sido precioso ver el documental terminado, pero lo mejor realmente ha sido el proceso y la gente que he conocido durante éste, y no sólo me refiero a los y las realizadoras, también a los y las compañeras que cayeron presas conmigo, como a los y las que se salvaron de la cárcel, a sus amigos y familias, a los presos que conocí y me tendieron una mano, a mis amigos y amigas que nunca han dejado de estar a mi lado a pesar de mis fallos y errores… En fin, creo que lo mejor del documental es todo lo que está detrás, toda la gente que lucha y sigue luchando y que, como bien dice Juan, no han sido cómplices de este montaje.

 

En unas declaraciones tuyas dices que para ti las palabras justicia y verdad ya no tienen sentido en sí mismas. ¿Qué significan para ti a día de hoy estos dos términos?

Digamos que les sigo buscando sentido [risas]… No me refiero a que no lo tengan, pero es que son conceptos demasiado difíciles de definir cuando te has sentido libre entre rejas y cuando has dejado de entender qué es justicia durante tantos años. Creo que lo importante no es definir estas cosas, sino que su búsqueda te impulse a luchar por algo mejor, algo donde sí podamos ser merecedores de nombrar palabras tan fuertes e importantes, palabras por las que tanta gente ha dado su vida o renunciado a ella. Creo que deberían ser pilares de un sistema nuevo por el que vale la pena luchar.

 

¿A qué lugares y círculos se está proyectando la difusión del documental para la denuncia del caso?

Yo personalmente no pondría ninguna clase de frontera respecto a dónde puede llegar el documental. De hecho sería muy interesante proyectarlo en una comisaría y ver las reacciones [risas], o en el Congreso… Por mi parte, cuanta más gente lo vea mejor, como tantos otro documentales. Sabemos que estos temas se mueven por lo general en ciertos ambientes más fácilmente que en otros, lo cual me parece perfecto, pero también creo necesario salir de la burbuja e intentar llegar más lejos (lo de la comisaría claramente es una exageración en esto [risas]). Salir a veces de nuestros círculos y apuntar a otros… De momento creo que se está logrando. Me consta que hay interés de llevarlo a Latinoamérica (Chile, Argentina y México seguro) y por Europa todos los países a los que se pueda.

 

¿Cómo has sentido la experiencia obligada de la cárcel? ¿Reflexiones sobre lo ocurrido?

En general ha sido una experiencia muy dura y larga, sobre todo eso, parecía como una tortura que nunca acaba, y aún a día de hoy siento el peso de la cárcel sobre mis espaldas, lo cual también me parece normal, y tampoco ha impedido que retome mi vida con una sonrisa en el rostro. Supongo que se aprende más mordiendo el polvo que en la victoria, y bueno, de esta historia somos muchas y muchos los que hemos aprendido bastante. Lamentablemente creo que lo que más he aprendido es a odiar, especialmente tras el suicidio de Patri, y eso es algo que no se olvida, una herida que nunca cicatriza ni deseo que lo haga. Después de eso sé que mi vida no será una vida corriente y espero simplemente ser digno de todo el apoyo recibido y de que la gente me haya creído, la importante claro, no los jueces. Hay miles de momentos en los cuales la vida hace que te definas como persona y me siento bastante orgulloso de cómo nos ha definido a mí y a mis compañeros todo esto. Pero por otra parte esto aún no acaba ni espero que lo haga, querámoslo o no esta historia de represión, cárcel y tortura es mi historia y por ende es parte de mí. Pero me voy con muchas más experiencias positivas que negativas, eso lo tengo claro, eso para mí es lo importante.

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