Rumores sobre El Siglo XX, en pleno siglo XXI

Evaristo Latorre | 22/07/2013


Según relata el Grup de Recerca de la Memòria Cooperativa de la Barceloneta, la Sociedad Cooperativa de Consumo El Siglo XX fue una asociación obrera fundada el 20 de febrero de 1901. Se articuló alrededor de una tienda de comestibles, un horno de pan y un café-bar. La entidad llegaría a proporcionar a sus asociados subsidios por enfermedad y pensiones de vejez y viudedad, y también colaboraba en causas humanitarias, como ayuda a las familias de los marineros muertos en naufragios. En los años veinte, años de máxima actividad de la cooperativa, ésta llegó a tener trescientos socios y emitía moneda propia. Durante la República cambió su nombre por el de Cooperativa Obrera y Popular El Siglo XX. En los años de la guerra civil la actividad de la entidad se paralizó. En enero de 1939 el edificio fue bombardeado y totalmente destruido. Durante los primeros años de la dictadura, una nueva junta rectora consiguió un crédito para la compra del solar y construcción del nuevo edificio, inaugurado en 1941. Aunque nunca funcionó como antes de la guerra, el local acogía actividades sociales y culturales como bodas, bautizos, obras de teatro, sociedades corales, clubes o secciones deportivas. El horno no se abrió, la tienda funcionaba a medio gas y el bar devino el centro de la entidad, así como los bailes del domingo que aún recuerdan muchas vecinas.

En los años posteriores a la transacción democrática, El Siglo XX se encontraba con pocos socios, envejecidos y apenas implicados, y su actividad se fue extinguiendo en los años ochenta, contribuyendo así a la falta de espacios comunitarios en el barrio. El PERI de la Barceloneta de 1986 calificó El Siglo XX como «equipamiento» y preveía, tras haber firmado un convenio con la cooperativa, restaurar el edificio y convertirlo en un centro sociocultural (1). A principios de los años noventa el edificio estaba en desuso, con los impuestos por pagar y amenaza de embargo, hasta que fue comprado por un sobrevenido grupo de socios a un precio bajísimo (parece que la deuda pendiente con el Ayuntamiento era de entre 12.000 y 15.000 euros). Sabemos que los rumores no son una fuente fiable de información; pero también sabemos que los actuales e ilegítimos propietarios del inmueble no anotaron el cambio de titular en el Registro de la Propiedad y han tratado de evitar que se sepa quiénes son look at this site.

Y los rumores apuntan a conocidos personajes de la Barceloneta: Julián García (que se hizo socio el mismo día de la asamblea en que se decidió la disolución de la cooperativa), Jaime Torres (que, dicen, es quien tiene la mayor parte), los hermanos Villalta, Cánovas hijo, y Julio de la Autoescuela Barceloneta. Los rumores dicen que también fueron propietarios Agapito de Can Ganassa y Xito (no confundir con la familia del bar Chito’s), y que el primero ha vendido su parte por 180.000 euros. Rumores, ¿quién se los cree?

La legislación sobre cooperativas, que trata de preservar el patrimonio cooperativo para evitar que se convierta en un bien privado, determina que si una cooperativa se disuelve, sus bienes pasan a ser propiedad de la Federació de Cooperatives. En abierta contradicción con esta norma, en el Registro de la Propiedad correspondiente, que no ha sido modificado desde 1948, la SCCL Obrera Popular El Siglo XX sigue constando como propietaria.

Pero la ley prevé una excepción: que una asamblea universal de socios apruebe por mayoría cualificada la disolución de la cooperativa y su venta a un propietario privado. Hecha la ley, hecha la estafa. Nadie sabe dónde está el acta de la última asamblea del Siglo XX, esa a la que asistieron Julián García y sus amigos. Según relató una antigua socia que asistió a esa asamblea: «Nos reunieron en la Administración Barceloneta […] Éramos cuatro viejos. Nos explicaron que como el edificio no tenía dueño, pero sí una deuda, tendríamos que pagarla nosotros. Para evitar eso, ellos se quedaban con el edificio y pagaban la deuda. Después pondrían el edificio a disposición del barrio. Dijimos que sí y lleva más de quince años vacío». Los nuevos propietarios pusieron el inmueble en barbecho especulativo y a disposición de su lucro personal. En 2010 estaba a la venta por 1.500.000 euros. Así, pretenden hacer negocio con un patrimonio que es del barrio, porque se levantó con el esfuerzo cooperativo de generaciones de vecinos y vecinas.

Por si esto fuera poco, nuevos rumores señalan que los actuales propietarios han contratado recientemente a un tasador, que ha visitado el edificio. También se rumorea que se han interesado por el inmueble tanto una empresa de cervezas, con la intención de hacer un café/cabaret, como una empresa hotelera, para convertirlo en un hotel para jóvenes. Cualquiera de las dos opciones es un ataque al barrio y a su memoria (2).

Entre tanto rumor, alguna certeza tenemos: que El Siglo XX debe volver a ser, como La Flor de Maig en el Poble Nou o La Lleialtat en Sants, un espacio de sociabilidad que respete la memoria de quienes ayudaron a construir una sociedad más justa en momentos en los que, como hoy, el mercado y el Estado no garantizaban los mínimos derechos fundamentales. En definitiva, la única propietaria legítima del Siglo XX es la comunidad heredera de su cooperativa, es decir, toda iniciativa colectiva local que dé un servicio al barrio de forma autogestionada y con principios cooperativos y solidarios.

(1) El planeamiento vigente sigue calificando el espacio como «equipamiento comunitario». Modificació del PERI de la Barceloneta per a la refosa i actualització del planejament vigent. Estudis previs i diagnosi. Abril 2011 / febrer 2012. Foment de Ciutat Vella i Urbaning.

(2) Otra cuestión es si esto sería legal según el planeamiento vigente. Por un lado, en 2005 el Ayuntamiento aprobó que los hoteles pasaran a considerarse como «equipamientos». Por otro lado, el nuevo Plan de Usos, a punto de ser aprobado, prevé la apertura de nuevos hoteles en edificios catalogados con el nivel B del patrimonio arquitectónico, pero no en los catalogados con el nivel C, como es el caso del Siglo XX; así que no sería legal abrir un hotel en el local de la antigua cooperativa.