masala és barreja d'espècies

Anatomía de un deshaucio

Todo el mundo sabe a grandes rasgos lo que es un desahucio: ese procedimiento judicial por el cual las familias tienen que abandonar sus viviendas para que otras familias (pequeñas o grandes tenedoras, accionistas bancarias o inversoras en fondos buitre) puedan especular aún más con sus propiedades. Es posible que en un futuro tengas más oportunidades de enfrentarte a este escenario como afectada y/o como vecina solidaria. Es por ello que te esbozamos cuatro pinceladas básicas de quién es quién en un lanzamiento.

1 – Inquilina afectada.
2 – Acta judicial que la comitiva firma y da a firmar a la inquilina cuando se ha parado el desahucio (en caso de que se ejecute, también lo firma el cerrajero).
3 – Persona designada por la asamblea de vivienda para acompañar a la afectada en la negociación.
4 – SIPHO, servicio municipal que intenta mediar entre la persona afectada, la propiedad y Serveis Socials.
5 – Abogada de oficio de la persona afectada (¿tú la ves? nosotras tampoco, por lo general, nunca se presentan).
6 – Dos funcionarias de la Administración de Justicia que forman la comitiva judicial.
7 – Propiedad (suelen presentarse en los desahucios cuando son pequeñas propietarias).
8 – Abogado de la propiedad.
9 – Funcionarias de Serveis Socials.
10 – Mossos d’esquadra que acompañan a la comitiva judicial a su llegada.
11 – Camión del servicio de guardamuebles, contratado por Serveis Socials, para llevarse las cosas de la familia afectada si el desahucio se lleva a cabo. SS le pide a las afectadas previamente que hagan un inventario de sus pertenencias. Y, una vez retiradas por el camión, no podrán recuperarlas hasta que encuentren una nueva vivienda.
12 – Furgoneta del Servei de Recollida d’Animals del Ajuntament, que se llevarán al perro si no se para el desahucio.
13 – Furgonas de la BRIMO (Brigada Mòbil) o de las ARRO (Àrees Regionals de Recursos Operatius) de los Mossos d’Esquadra, esperando que la comitiva judicial (previa consulta a la jueza) y el mando encargado del operativo les den la orden de actuar (solo aparecen, claro, cuando hay efectivos disponibles).
14 – Madre de la inquilina, mayor de 65 años.
15 – Hija menor de 18 años de la inquilina.
16 – Perro.
17 – Cerrajero que cambia la cerradura de la casa una vez se ha efectuado el desahucio.
18 – Desayuno preparado por la asamblea de vivienda y la inquilina afectada, que forma parte de la asamblea.
19 – Compañeras de la asamblea de vi vien da, mayores de 65 años, que se ponen en primera línea.
20 – Compañero sin papeles, arriesgándose a una identificación.
21 – Vecina mayor que sale a cacerolear para dar apoyo a la vecina afectada y a la asamblea de vivienda.
22 – Periodistas de BTV, llegadas al escenario a raíz de una llamada de alguna compañera de la asamblea de vivienda.
23 – Compañeras de otros barrios que ya han parado desahucios en su barrio y se unen para dar apoyo.
24 – Consellera de barrio de partido de izquierdas que se deja identificar por los mossos y asume posibles multas (que se pagan con la parte de su sueldo que va al partido).
25 – Consellera de barrio de partido de izquierdas que, después de parado el desahucio, intentará sacar rédito político de su participación en la resistencia por redes sociales.

Lanzamiento es el eufemismo judicial que se utiliza para echar a la gente de sus hogares. Según la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), la falta de pago de la renta puede implicar que la propiedad quiera poner fin al contrato de alquiler por vía judicial e inicie el procedimiento para echarte y cobrarte el dinero de todos los meses que no has podido pagar y los que se acumulen hasta el desalojo. También puede darse el caso de que finalice tu contrato y la propiedad no quiera renovártelo porque tiene otros planes con la vivienda (como alquilarla más cara y/o convertirla en piso turístico). Sea como fuere, por impago o por finalización del contrato, la dueña o su representante, es decir, la administradora de fincas, suelen enviar un burofax a la inquilina (o un telegrama o un correo con acuse de recibo), reclamando tanto el pago como el desalojo del inmueble y amenazando con la demanda judicial. Damos por supuesto que, en caso de impago y tal como está la situación económica, no podrás ponerte al día con el alquiler (si pudieras y lo hicieras, se enervaría el desahucio, o sea lo pararían y el proceso judicial quedaría finalizado). En consecuencia, la demanda civil tirará adelante (aviso I: la LAU contempla que pueden echarte con solo un mes de impago, aunque lleves 35 años viviendo en esa casa; aviso II: como demanda civil que es, esta no genera antecedentes penales).

El procedimiento judicial

El juzgado, después de admitir la demanda, fija día y hora para el juicio y para el primer lanzamiento, y te lo comunica con una notificación que llega al domicilio, en la que te avisan de que tienes que presentarte en la Ciutat de la Justícia. Importante: cuando recibes la demanda tienes tres días para reclamar tu derecho a justicia gratuita, es decir, a que te asignen una abogada y procuradora de oficio (que no te cobrarán). Desde aquí, un saludo a todas las abogadas militantes (hay menos de las necesarias) que participan en asambleas de vivienda y socializan sus conocimientos sobre el tema con las vecinas. Y una colleja a aquellas abogadas de oficio que hacen lo mínimo como para cumplir con el expediente y dejan en situación de desamparo legal a las vecinas; necesitamos urgentemente que cambiéis de actitud y os impliquéis en cada caso.

Una vez tengas designado un abogado y procurador de oficio, estos tienen diez días para presentar una «oposición a la demanda» (es decir, comunicarle al juez que no estás de acuerdo con que te quieran echar de casa). Los procesos judiciales de desahucio suelen durar meses. Por abreviar: el juzgado defiende siempre a la propiedad. Tras recibir la demanda, el juzgado valora (ajá…) tu situación de vulnerabilidad y, en Barcelona, avisa al CUESB (1), un servicio municipal que contacta con la Oficina d’Habitatge de tu distrito y con Serveis Socials para informarles de tu caso (entre todo el papeleo, el juzgado te hace llegar una autorización en la cual te pide permiso para compartir tus datos con Serveis Socials).
Si no has pedido hora antes en la Oficina d’Habitatge de tu distrito ni en Serveis Socials, a tu desahucio se presentará el CUESB para ofrecerte alguna alternativa habitacional (de una o dos noches máximo). Pero este no es el caso más habitual. Por lo general, al no poder pagar el alquiler es muy posible que ya te hayas acercado a la Oficina d’Habitatge y/o a Serveis Socials.
Las abogadas de la Oficina d’Habitatge inician entonces un proceso de mediación con la propiedad para intentar reactivar el contrato y llegar a un acuerdo económico con ella a través de ayudas públicas. Hay que decir que las propietarias tienen la LAU a su favor y que, en esta mediación institucional, son ellas las que tienen la última palabra. Y, por tanto, cuando esta negociación no funciona, tu expediente se acaba derivando a la SIPHO (2), un servicio de la Oficina d’Habitatge que intercederá entre tú y la dueña de tu hogar con el objetivo de vaciar la vivienda en un plazo concreto sin que te quedes en la calle (Serveis Socials suele ofrecer pagar una habitación en un piso, o en una pensión u hostal sin derecho a cocina, para toda una familia, por un tiempo determinado).

El día D (de Desahucio)

Las comitivas judiciales son rotativas (no siempre dependen del mismo juzgado de primera instancia; es decir, puede que te toquen diferentes comitivas en los sucesivos intentos de desahucio de tu casa) y están formadas por una pareja de funcionarias judiciales. Es un trabajo tan «arduo» que existe un régimen de turnos para que no se desgasten tanto, pobrecillas. Y llega el día del desahucio y, a la hora indicada (entre las 9 y las 15.30h), aparece, siempre en taxi y en la esquina de tu casa, la temida comitiva judicial. Desde aquí, un saludo a todos los taxistas que no recogen a funcionarias judiciales las mañanas de lunes a viernes en la Ciutat de la Justícia (hay menos de los necesarios).

La comitiva judicial se encarga de garantizar que el día en que el juzgado marca el desahucio haya allí un cerrajero. Si has decidido abandonar tu casa antes de que llegue la comitiva, los funcionarios y el cerrajero cambiarán la cerradura y no podrás volver a entrar con la llave antigua. Desde aquí, un saludo a todos los cerrajeros (hay menos de los necesarios) que se niegan a participar en este tipo de eventos.
Si has decidido quedarte, pero no le has contado a nadie lo que te pasaba, llamarán a tu puerta y te comunicarán que «va a procederse al lanzamiento». Las funcionarias judiciales van siempre acompañadas de un binomio, es decir, de dos mossos de uniforme azul, que han llegado en su propio coche y que, si te niegas a irte, te acompañarán dulcemente hasta la puerta. Esto último se llama «desalojo forzoso».
En el primer intento de desahucio no es habitual que recurran a la fuerza (aunque a veces pasa), porque las inquilinas no acostumbran a tener alternativa habitacional y así suele comunicarlo la SIPHO a la comitiva, ofreciendo, por tanto, el principal motivo de paralización de desahucios contemplado por la ley. Otros motivos de paralización pueden ser: que convivas con menores, con adultas mayores u otras personas dependientes y Serveis Socials no se presente al desahucio; ausencia de un perito médico en el desahucio en algunos casos de enfermedad documentada o edad muy avanzada de la inquilina; o que tengas un animal doméstico, las asistentas sociales no lo sepan y el Servei de Recollida d’Animals del Ajuntament, por tanto, no se presente al lanzamiento. Debes tener en cuenta que, además de cobrarte a ti los gastos del abogado y el procurador (en caso de que tengas derecho a justicia gratuita, no tienes que pagarlos), si has dejado tus cosas dentro de la vivienda, la ley las considerará «bienes abandonados» y, si te echa, tu casera podrá hacer con ellas lo que quiera.
Por último, si has decidido contactar con alguna de las más de veinticinco asambleas, sindicatos de vivienda o comités de la huelga de alquileres que hay en la ciudad de Barcelona a día de hoy, tienes más posibilidades de frenar tu expulsión durante un tiempo (además de, por ejemplo, enterarte de la hora del desahucio con cierta antelación para poder preparar la resistencia). Las vecinas organizadas han llegado a parar hasta ocho intentos de expulsión de un mismo domicilio (3).

Organizarse para resistir

«Vecina, despierta, desahucian en tu puerta», «Cap veïna fora del barri», «Derecho a techo», «Gent sense casa i cases sense gent, no s’entén». Estas son algunas de las consignas largamente oídas desde hace lustros en las calles de nuestros barrios. El año pasado, hubo 36.437 desahucios por impago de alquiler en todo el Estado español (4). Solo los juzgados de Barcelona dictaron, durante 2019, 4.770 diligencias de lanzamiento de las que, ojo, acabaron suspendiéndose 2.560, el 53% (5). Fuera por la intervención de los servicios municipales o por la resistencia activa de las vecinas que conforman las asambleas de vivienda, hay muchas afectadas por la especulación inmobiliaria que pudieron quedarse en sus casas durante algunos meses o, incluso, algunos años más. Y, aunque no sea más que un parche para situaciones de vulnerabilidad extrema, el hecho de que tus vecinas te ayuden a presionar a la propiedad o a negociar con ella, te asesoren sobre qué hacer o decir en las citas con Serveis Socials o las Oficinas d’Habitatge y pongan el cuerpo frente a las fuerzas del orden para evitar que te saquen de casa da, como mínimo, cierto consuelo emocional. Y unos meses más bajo techo. De hecho, organizarse sirve para darse cuenta de que esto no es un problema individual, sino colectivo. Y es así, colectivamente, como hay que hacerle frente.
Si la situación precoronavírica ya era desesperante, lo que puede venir después de que se levante el estado de alarma implicará posiblemente un reto mayor para el cual tendremos que estar preparadas.

Notas:

(1) Centre d’Urgències i Emergències Socials de Barcelona.

(2) Servei d’Intervenció en Situacions de Pèrdua d’Habitatge i Ocupacions.

(3) Fuente: ves.cat/es0N.

(4) Fuente: ves.cat/esV3.

(5) Fuente: ves.cat/esV4. Estas cifras contabilizan los desahucios ejecutados y los pospuestos, independientemente de que estos se produzcan en el mismo domicilio.